La PS5 se protege a sí misma: cuando la temperatura interna sube de más, se apaga. La pregunta es por qué está subiendo. De más a menos común:
1. Polvo acumulado (la causa #1)
Tras uno o dos años, el polvo tapa el disipador y el ventilador ya no da abasto. Señales: el ventilador suena mucho más fuerte que antes y la consola quema al tacto. La solución es una limpieza interna profunda — la PS5 vuelve a jugar en silencio.
2. Metal líquido degradado
La PS5 usa metal líquido (no pasta térmica común) entre el procesador y el disipador. Con los años o si la consola pasó mucho tiempo en vertical con golpes/traslados, puede degradarse o desplazarse. Su renovación es trabajo de técnico especializado y forma parte del mantenimiento mayor.
3. Ventilación bloqueada
¿Está encerrada en un mueble, pegada a la pared o sobre alfombra? Dale 10 cm libres por cada lado y sepárala de otras fuentes de calor. A veces esto solo lo resuelve.
4. Modo reposo y corriente
Si se apaga en reposo (no jugando), prueba desactivar el modo reposo y conéctala directo a la pared, sin multicontactos saturados. Los apagones parciales de corriente también la tiran.
5. Fuente de poder o falla interna
Si se apaga incluso fría y con ventilación libre, puede ser la fuente interna u otra falla de placa: toca diagnóstico sin costo en la página de reparación de PlayStation.
No la sigas forzando
Jugar "hasta que aguante" con apagados por calor acorta la vida del procesador. Un mantenimiento a tiempo cuesta poco comparado con una reparación de placa.