La pareja inseparable: tamaño + resolución
No se eligen por separado. Combos que funcionan: 24" con Full HD (nítido y económico) · 27" con QHD/2K (el punto dulce actual para trabajo y juego) · 32" o más con 4K. Un 27" con solo Full HD se ve pixelado de cerca; un 24" 4K es pagar píxeles que no distinguirás.
El tipo de panel (esto sí cambia todo)
- IPS: colores fieles y buenos ángulos — el mejor todoterreno para trabajo, diseño y juego.
- VA: el mejor contraste (negros profundos) — ideal películas y juegos oscuros; suelen ser los curvos.
- TN: el más veloz y barato, con los peores colores — hoy solo tiene sentido en gaming competitivo de presupuesto.
Hz: cuándo pagar por más
60–75Hz basta para oficina y estudio. Para juegos, 144Hz es donde se siente el salto — pero solo si tu PC o consola puede generar esos cuadros: pagar 240Hz para mover 60 FPS es tirar dinero. PS5/Xbox Series aprovechan hasta 120Hz (revisa que el monitor lo acepte por HDMI 2.1).
Lo que casi nadie revisa (y luego duele)
- Puertos: confirma que tenga el que usarás (HDMI vs DisplayPort; USB-C con carga si conectarás laptop moderna con un solo cable).
- Ajuste de altura: la base regulable vale más para tu cuello que cualquier spec — o verifica soporte VESA para brazo.
- Modo lectura/filtro azul y antirreflejante si pasarás horas en texto.
¿Curvo?
En ultrawide y pantallas de 32"+ para una sola persona, suma inmersión. En 24–27" plano rinde igual y cuesta menos.
La ventaja de comprarlo en persona
Un monitor se elige con los ojos: en plaza los ves encendidos, comparas paneles lado a lado y detectas píxeles muertos antes de pagar. Complétalo con teclado y mouse correctos y tu estación queda de lujo.